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¡Ay, que non era...! (Dos cantigas de ledino)1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2017, 22 de diciembre: Natalia Labourdette (soprano), Jorge Nava (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música sota les bombes, Real Acadèmia de Medicina de Catalunya, Barcelona, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España. | 2019, 27 de noviembre: Eliseo Parra (voz), Cristina Narea (voz), Federico Lechner (piano y arreglos), Álvaro Garrido (percusión) y Lucy Durán (arreglos), Remolino de vida: la música de Gustavo Durán, Instituto Cervantes, Madrid, España.
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Al alba venid, buen amigoAl alba venid, buen amigo fue la tercera incursión de Gustavo Durán en la lírica castellana recogida por Francisco A. Barbieri (1890, ej. 6, p. 59). La composición fue estrenada el 19 de noviembre de 1929 en la Salle Gaveau, en el concierto «Chansons espagnoles et hispano-américaines» de la soprano Lydia de Rivera junto a Gustavo Durán al piano. En este recital -descrito con detalle anteriormente [ver Ay! que non era]- la cantante cubana realizó el estreno del díptico Dos canciones de ledino que contemplaban las canciones Ay! que non era y Al alba venid, buen amigo. Sin embargo, en la publicación del díptico en 1938, la segunda canción sería sustituida por En la fuente del rosel. La Biblioteca Nacional de España conserva un manuscrito autógrafo a tinta y sin fechar de Al alba venid, buen amigo en la Colección personal de Conchita Supervía. Este hecho, unido a una cita de Gustavo Durán publicada en el diario barcelonés La Noche (1 de noviembre de 1930) -«Ahora estoy instrumentando […] Al alba venid, otro romancerillo que me está esperando Conchita Supervía para cantarlos en París y Londres»- han llevado a diversos investigadores de la vida y obra de Durán a considerar que esta partitura había sido estrenada y dedicada a la soprano española (Almeida, 1986; Persia, 2012). Sin embargo, el manuscrito conservado no presenta dedicatoria y tampoco se ha localizado el título Al alba venid, buen amigo en los programas de concierto de Supervía conservados en la Biblioteca Nacional de España. En contra, como ya se ha mencionado anteriormente, la prensa francesa informaba en 1929 del estreno de la obra en París por la soprano Lydia de Rivera acompañada del propio compositor al piano. Tras este recital, el 4 de octubre de 1930 la soprano interpretaría Al alba venid, buen amigo junto al pianista Ernesto Lecuona en La Habana y la prensa atribuyó la dedicatoria de la obra a la cantante cubana: «En la tercera parte del programa, dedicada a la música romántica y contemporánea española, se destaca como número excepcional Al alba venid, buen amigo del joven compositor Gustavo Durán, que dentro de poco figurará en primera línea, y que la ha dedicado a nuestra gentil paisana» (Diario de la Marina, La Habana, 9 de octubre de 1930, p.11). Una primera lectura del manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de España muestra el extremo cuidado en la grafía musical de Gustavo Durán. En una visión amplia del catálogo musical del compositor, esta obra rememora algunos recursos compositivos empleados en las Seguidillas de la noche de san Juan, tanto en la estructura de la obra con una introducción, interludio y coda instrumental, como especialmente en la repetición del motivo de cuatro notas en la mano izquierda del piano en paralelo a la secuencia de dos acordes en la mano derecha. La temática amorosa del texto -con la mención “amigo” tan habitual en las cantigas medievales- y el diseño de la línea melódica, también invitan a crear ciertas relaciones con la Bailada sobre poema de Martin Códax que Gustavo Durán escribiría décadas más tarde en su exilio estadounidense.
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Axa, Fátima y MariénLa constancia de esta partitura destruída o en localización desconocida llega a través de un CV mecanografiado por Gustavo Durán a su llegada a los Estados Unidos. En él menciona la creación en París de la canción de Axa, Fátima y Marién para voz y piano entre 1929 y 1933. Hasta el momento, esta cita es la única información sobre esta composición a partir del romance transfronterizo del siglo XV que Durán podría haber conocido del Cancionero musical de los siglos XV y XVI de Barbieri o del Cancionero musical popular español de Pedrell, dos referencias de cabecera para los jóvenes compositores de la Generación del 27’ en el ambiente de la Residencia de Estudiantes.
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Baileno consta
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Berceuse (a la manera de M. Ravel) para dormir a Federico cuando se vuelva pequeñoBerceuse (a la manera de M. Ravel) para dormir a Federico cuando se vuelva pequeño es la segunda partitura dedicada por Gustavo Durán a García Lorca, tras la composición de la canción El corazón de Hafiz en 1923. Se trata de una pieza instrumental para dos violines con una melodía «dolcissima» por grados conjuntos con «arco sordino» sobre un acompañamiento de arpegio en pizzicato. La última frase, que el compositor indica como «coda», se desarrolla sin sordina y con arco «sul tasto», con una melodía aguda en el violín primero con movimientos descendentes en contraste con un motivo repetitivo de tres notas ascendentes en el violín segundo. Durán firmó la composición el 27 de noviembre de 1925 con un símbolo que no ha sido posible descifrar hasta el momento, pero que se encuentra en otros manuscritos como Salinero [1925] o los Romances castellanos de los Balkanes. La mención «a la manera de M. Ravel» en el título de la obra y la identidad sonora de la obra podrían vincularse a la Sonata para violín y violonchelo M.73 del compositor francés, interpretada en el Teatro de la Comedia de Madrid el 5 de mayo de 1924. Este concierto contó con la participación del propio Maurice Ravel, quien dedicó a «Monsieur Gustavo Durand [sic]» una fotografía suya al piano.
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Canción1996, 17 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música en los Museos, Museo de Bellas Artes-Palacio de Carlos V, Granada, España. | 1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España.
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Deux danses pour le piano: Danse gaie et Danse joyeuseEl 23 de julio de 1923, Adolfo Salazar mencionó en una carta a Manuel de Falla que «un muchachito [Gustavo Durán] con quien ahora está entusiasmado Federico [García Lorca] y que, empeñado en ser compositor «modernista», «liba» por cuantas partituras nuevas salen y a Ernesto [Halffter] le fusila hasta los títulos». Pedro Almeida (1986) vinculó esta cita con la obra Deux danses pour le piano: Danse gaie et Danse joyeuse, hipótesis que retomó Javier Juárez (2009), indicando que estas dos piezas estaban influidas por la música de Bartók y Stravinsky. Hasta el momento se desconoce el posible paradero de esta partitura y las únicas referencias documentales conocidas se conservan en la Residencia de Estudiantes. Son dos recortes de prensa guardados por Gustavo Durán del diario La Provincia, del 26 y 27 de noviembre de 1926, sobre un festival benéfico en el Teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria. En este acto, organizado el 26 de noviembre de 1926, Gustavo Durán estrenó las Deux danses pour le piano: Danse gaie et Danse joyeuse, junto a las canciones para voz y piano Seguidillas de la noche de San Juan, con poema de Lope de Vega, y Salinero, con poema de Rafael Alberti, interpretadas con la cantante canaria Josefina de la Torre.
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El corazón de HafizEl corazón de Hafiz es la primera composición conocida de Gustavo Durán, firmada en Madrid en julio de 1923, a sus diecisiete años. Se trata de una obra para voz y piano a partir de un poema, en traducción española, del poeta persa del siglo XIV Khwaja Shamsuddin Mohammad (Hafiz). Tres meses antes, el segundo número de la revista literaria Ámbos había publicado una selección de poemas de Hafiz traducidos por Emilio Prados. Estas traducciones concuerdan íntegramente con la versión reflejada en la partitura. En la Residencia de Estudiantes se conserva una carta de Emilio Prados a Gustavo Durán enviada el 29 de octubre de 1956 desde la Ciudad de México. En ella, el poeta malagueño mostraba sus recuerdos, llenos de cariño y nostalgia de «cuando paseábamos por el Madrid viejo», mencionando la presencia de Federico García Lorca en estos encuentros. Además, Prados incluyó junto a esta carta una octavilla para que Durán la pegase en el interior de su Antología (Buenos Aires, Editorial Losada, 1954) con el siguiente mensaje: «Para Gustavo que aparece como recién nacido y siempre el mismo, en mi amistad, de 20 en 20 años... este libro, ya suyo, y vida mía continua: Emilio [firma] Madrid 1923 México 1956». Este documento sitúa el inicio de la amistad entre Prados y Durán en 1923, año de la publicación de la traducción y de la composición musical, lo que refuerza la hipótesis de que ésta fuese la fuente textual empleada por el compositor. Gustavo Durán dedicó la partitura a Gfarcía Lorca: «Para Federico, amigo en la vida y en el arte». De forma recíproca, el poeta andaluz dedicó a Durán su poema «Friso», publicado en Canciones. El epistolario de García Lorca documenta la intensa relación entre Gustavo y Federico en julio de 1923 -fecha de la composición- en una carta a José María Chacón y Calvo. Un mes después, en otra carta a José de Ciria y Escalante, Federico escribió el poema «Friso». En el contexto homosocial en el que se enmarca esta primera partitura surge el artista canario Néstor Martín-Fernandez de la Torre, con quien Gustavo Durán tendría una relación sentimental hasta 1934, con diversas estancias en Gran Canaria y un largo periodo viviendo en París. En el verano de 1923, tras la composición de El corazón de Hafiz, Durán viajó por primera vez a Las Palmas y sería modelo en «Mar en reposo» del Poema del Atlántico, una de las principales obras de Néstor.
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El fandango de candilEn la primavera de 1927, Gustavo Durán se había integrado en las tertulias organizadas por Enrique Fernández Arbós en su casa madrileña. En ella se fraguaron las nuevas ideas de los Ballets Espagnols de Antonia Mercé “La Argentina” que tenían por objetivo la revalorización de lo nacional a través de la música de compositores modernos, la inspiración en el baile popular y el desarrollo de nuevas propuestas escenográficas (Almeida, 1986). La presentación de los Ballets Espagnols tuvo lugar en el Krefeld Stadttheater, Alemania, el 15 de noviembre de 1927 e incluyó el estreno de El fandango de candil. El artista canario Néstor Mártín-Fernández de la Torre realizó el diseño de escenografía, quien involucró a Durán -su compañero sentimental en ese instante- para la composición musical del ballet a partir de un libreto de Cipriano de Rivas Cherif (Murga Castro y Coello Hernández, 2023). El ballet de Rivas Cherif y Durán encontró en los decorados de Néstor «una concepción del espacio escénico sumamente atrevida» a través del uso del contrapicado y de la construcción de los volúmenes en diagonal (Vicente Aliaga, 2025). El fandango de candil se localiza en un chamizo de Lavapiés, en la primera mitad del siglo XIX, donde actúa una bailarina conocida como “La niña bonita”, figura de gran popularidad en el Madrid del momento. Su relación amorosa con Manolo, un majo, se articula dramáticamente a través de un juego de celos: él intenta provocarla con otra maja -Bastiana-, mientras que “La niña bonita” responde con un coqueteo deliberado hacia un viejo ciego y verde -don Cándido- con «un sinfín de zalamerías, burlas y reproches». En este contexto, llegan a la taberna don Lindoro y dos mujeres tapadas, quienes protagonizan el nuevo conflicto de celos cuando "La niña bonita" saca a bailar a don Lindoro y, en respuesta, Manolo hace lo mismo con una de las tapadas. La escena alcanza su punto culminante cuando "La niña bonita” arranca el manto a la acompañante de Manolo, revelando que porta corona real. El tumulto creado ante esta situación se acentúa por la intervención accidental de don Cándido, quien apaga por error el candil con su bastón de ciego, circunstancia que permite la huida de la reina. Dos alguaciles acuden al alboroto y arrestan a don Cándido, tras ser señalado por las majas como autor del escándalo. Finaliza el libreto con Manolo tocando y cantando a la guitarra para que “La niña bonita” baile el célebre bolero (Murga Castro y Coello Hernández, 2023). El epistolario de Antonia Mercé (Murga Castro, 2020) refleja las dificultades técnicas que la composición musical del ballet exigía al joven Durán, quien encontró en el canario Miguel Benítez Inglott la ayuda para desarrollar la orquestación de la obra (Almeida, 1986). En la Residencia de Estudiantes se conserva un manuscrito orquestal que recoge las diez escenas del ballet junto al «Bolero» final para una plantilla de dos flautas, dos oboes, dos clarinetes (si bemol), dos fagots, dos trompetas (do), dos trompas, tres trombones, timbales, percusión y cuerdas. A falta de un profundo estudio crítico de este documento conservado, se distinguen inscripciones de interpretación en lápices de colores rojo y azul, junto a otras anotaciones manuscritas que responden a diversas caligrafías y una firma ilegible con las inscripciones «Orchestré par» y «Paris 1928». El 25 de octubre de 1927, Gustavo Durán recibió el pasaporte expedido por la Dirección General de Seguridad con el permiso para viajar a Francia, Bélgica, Alemania y Austria para el estreno de El fandango de candil. La primera representación del ballet coincidió con la presentación de los Ballets Espagnols el 15 de noviembre en el Stadttheater de Krefeld, a 60 km de la ciudad de Colonia. Para el joven compositor -que celebraba su vigésimo primer cumpleaños en esos instantes- significó la materialización de su primera obra orquestal. Un reto al que se unió la dirección del conjunto instrumental -sin tener formación académica para ello- del ballet junto a otras dos piezas instrumentales: el «Interludio» de Pepita Jiménez de Isaac Albéniz y «Bajo los naranjos» de Sevilla de Joaquín Turina (Murga Castro y Coello Hernández, 2023). Esta decisión tomada por Arnold Meckel -mánager de la compañía- a partir de la sugerencia de Cipriano de Rivas Cherif (Murga Castro, 2020) se encontró con el rechazo de Adolfo Salazar. El epistolario del crítico español con Manuel de Falla (Carredano, 2021) refleja esta situación en favor de Ernesto Halffter, quien acabaría sustituyendo a Durán al frente de la orquesta en las siguientes representaciones. El fandango de candil fue una de las obras más representadas por Antonia Mercé -especialmente su «Bolero», como número suelto- en teatros de Alemania, Italia, Bélgica y Francia entre 1927 y 1929. En paralelo a la representación performativa, La Argentina grabó en 1929 el «Bolero» para la casa discográfica Odeón, un disco de pizarra de 78 rpm con número de catálogo 203.214a. Ésta sería la única grabación histórica documentada de una obra de Gustavo Durán hasta el momento. 1990, 8 al 10 de noviembre: Aida Gómez (danza), Homenaje en el centenario de Antonia Mercé 1890-1990, Teatro María Guerrero, Madrid, España. | 2008, 4 al 11 de mayo: Aida Gómez (danza), Rubén Olmo (danza) y Christian Lozano (danza), Teatro Albéniz, Madrid, España.
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El viento marero1996, 17 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música en los Museos, Museo de Bellas Artes-Palacio de Carlos V, Granada, España. | 1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España.
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En la fuente del rosel (Dos cantigas de ledino)1996, 17 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música en los Museos, Museo de Bellas Artes-Palacio de Carlos V, Granada, España. | 1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España.
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La barquera2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España.
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Madruga, la amante mía2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España.
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Marcha militarJosé Martín-Artajo (1980) ofrece la única referencia conocida sobre esta composición: «Cuando se le llamó a quintas, en los últimos años de la monarquía, Gustavo Durán empezaba con buenos auspicios una carrera de compositor profesional». La cita del autor, quien tuvo una estrecha relación con Durán durante sus últimos años en Grecia, continúa: «Intelectual debidamente antimilitarista, Gustavo Durán escurrió el bulto bastante completamente en la mili, componiendo en momento oportuno una marcha militar para sus jefes». Se desconoce la posible localización de esta partitura.
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MélodiesLa constancia de esta partitura destruída o en localización desconocida llega a través del anuncio de un concierto en la Salle des Agriculteurs de París en el semanario francés La Semaine à Paris (3 de febrero de 1928). Este evento, organizado por la entidad Pro Musica el jueves 9 de febrero, incluía el estreno de «Mélodies» de Gustavo Durán en la interpretación de Marthe Lebasque, soprano vinculada a la Opéra-Comique de la capital francesa. Tristan Klingsor recogió sus impresiones del concierto en una extensa reseña en La Semaine à París (17 de febrero de 1928). Para el músico y poeta francés, Marthe Lebasque había demostrado «une technique aisée, sait mettre beaucoup de personnalité et de fine autorité dans ses interprétations». Sin entrar a valorar la composición, las palabras de Klingsor revelan que las melodías creadas por Durán tenían texto en español: «Elle est l’une de nos meilleures chanteuses espagnoles de France, car elle peut se permettre de présenter dans le texte original les pièces de Gustavo Durán».
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Otra vez el río, amante [1933]no consta
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Otra vez el río, amante [1939]no consta
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Romance de la infanta moraLa Biblioteca Nacional de España, en la Colección personal de Conchita Supervía, conserva un manuscrito autógrafo de la composición Romance de la infanta mora para voz y piano firmado por Gustavo Durán en París el 21 de septiembre de 1929. En la portada de la partitura, sobre el título, se lee la inscripción manuscrita «3 copies». La grafía musical de la composición es menos cuidada que en otros manuscritos, planteándose la posibilidad de que este ejemplar fuese realizado con premura y que no sería la versión definitiva de la composición. Una hipótesis que se apoya en otros hechos como la falta de indicación del tempo de la obra. La estructura de la canción se desarrolla a partir de dos elementos: una sección instrumental de seis compases que funciona como introducción, interludio y coda -con ciertas diferencias entre ellas-, y una sección cantada de diecinueve compases en los que se desarrollan los primeros cuatro versos del romance y que se repite tras el interludio instrumental para la segunda estrofa del romance Estaba la linda infanta que Durán pudo tomar del Cancionero musical de los siglos XV y XVI de Barbieri. Desde la perspectiva poética, esta obra se enmarca en la curiosidad de Gustavo Durán por el romancero viejo, un interés común de la generación del 27 en el entorno de la Residencia de Estudiantes alimentado por los trabajos de investigación y divulgación de María Goyri y Ramón Menéndez Pidal. En el encuentro que Gustavo Durán y el artista canario Néstor Martín-Fernández de la Torre -compañero sentimental del compositor en ese instante- mantuvieron con Rafael Moragas hacia octubre de 1930, el periodista recogió en el diario barcelonés La Noche (1 de noviembre de 1930) que Durán estaba trabajando en la instrumentación de El romance de la infanta mora para Conchita Supervía, con la intención de incorporarlos en sus conciertos de París y Londres. En paralelo, otros diarios como El Debate, ABC o El Liberal anunciaron en sus publicaciones del 5 de diciembre de 1930 el estreno de cuatro canciones de Gustavo Durán en el concierto que Conchita Supervía ofrecería en París, con decorados de Néstor. A partir de esta información, Almeida (1986) y Juárez (2009) vincularon la obra de forma directa con Supervía. Sin embargo, los programas de mano de los recitales de Conchita Supervía en la Salle Gaveau (1 y 17 de febrero de 1931) documentan que la única obra de Gustavo Durán interpretada fue Zarza florida, con poesía de Rafael Alberti. Esta información se corrobora a través de la crítica de Francis de Miomandre en Le Vie Parisienne (28 de febrero de 1931). Hasta ahora no se ha localizado información sobre el posible estreno de la obra.
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Romances castellanos de los Balkanes: «Sofía (Bulgaria)», «Belgrado (Servia)» [sic.], «Constantinopla (Turquía)» y «Salónica (Grecia)».1996, 17 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música en los Museos, Museo de Bellas Artes-Palacio de Carlos V, Granada, España. | 1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2007, 9 de mayo: Montserrat Bertral (mezzosoprano), Francisco Poyato (piano) y Jorge de Persia (coord.), Concert-homenatge a Gustavo Durán, Auditori Caixa Catalunya-La Pedrera, Barcelona, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España.
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Salinero [1925]El 12 de junio de 1925, el poeta andaluz Rafael Alberti recibió el Premio Nacional de Poesía por Mar y tierra. Este galardón impulsó que José Ruiz-Castillo, propietario de la editorial Biblioteca Nueva, publicase este poemario bajo el título Marinero en tierra. Una edición en la que colaboró Juan Ramón Jiménez con una carta introductoria, el pintor Daniel Vázquez Díaz con un retrato de Alberti y los compositores Rodolfo Halffter, Ernesto Halffter y Gustavo Durán, quienes musicalizaron los poemas «Verano», «Mi corza» y «Salinero», respectivamente (Mateos Miera, 2003). Además, Alberti incluyó en su poemario diversas dedicatorias entre las que encontramos el poema «Pirata» a Gustavo Durán. Esta dedicatoria, testimonio de la amistad entre ambos, se perdería en las posteriores ediciones del poemario (Marrast, 1987). Gustavo Durán compuso esta canción para voz y piano en Madrid, en julio de 1925. En la firma de la partitura, el compositor empleó un símbolo que no ha sido posible descifrar hasta el momento, pero que se encuentra en otros manuscritos como Berceuse (a la manera de M. Ravel) para dormir a Federico cuando se vuelva pequeño o los Romances castellanos de los Balkanes. A nivel musical, Salinero se desarrolla a partir de un acompañamiento ostinato con arpegios en movimientos contrarios en ambas manos, mientras que la melodía en la voz se desarrolla en grados conjuntos. Esta combinación recuerda al diálogo entre voz y piano de El corazón de Hafiz, incluyendo una disminución del tempo en los compases finales por ampliación de los valores rítmicos. La primera interpretación documentada de la obra tuvo lugar el 25 de abril de 1926 en Madrid, con el propio compositor al piano junto al tenor Alberto Anabitarte. Este recital se desarrolló en el salón de la artista Victoria Malinoswska durante la inauguración de una exposición de dibujos y acuarelas del pintor belga Pierre Flouquet. Anabitarte y Durán interpretaron música española del siglo XVI, una selección de compositores franceses modernos y el estreno de las tres composiciones musicales impresas en el poemario de Rafael Alberti (El Heraldo de Madrid, 27 de abril de 1926). Adolfo Salazar recogió el concierto en su columna musical, mencionando que «Salinero, de Gustavo Durán, entra ya más dentro del impresionismo contemporáneo con sus características preferencias armónicas. Sobre una reiterada ondulación del piano canta una voz sencilla y rústica» (El Sol, 29 de abril de 1926). El 26 de noviembre de 1926, Gustavo Durán volvería a interpretar la canción en el Teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria, al lado de la cantante Josefina de la Torre. La Fundación Archivo Manuel de Falla conserva un ejemplar de Marinero en tierra con dedicatorias autógrafas de Rafael Alberti, junto a Rodolfo Halffter, Ernesto Halffter y Gustavo Durán, quien escribió al final de su partitura «A D. Manuel de Falla respetuosamente, [firma] noviembre 1925». En la Biblioteca Nacional de España se conserva una segunda versión de Salinero realizada por Gustavo Durán en 1929 y dedicada a la soprano francesa Berthe Erza.
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Salinero [1929]no consta
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Seguidillas de la noche de San JuanEn el año 1926, los poetas Emilio Prados y Manuel Altolaguirre impulsaron la publicación de Litoral, una revista que dio voz a la vanguardia poética, pictórica y musical de la generación del 27'. Al mismo tiempo, Litoral rindió homenaje a los poetas del Siglo de Oro reproduciendo poemas históricos e imprimiendo dos partituras nuevas para voz y piano: el autógrafo incompleto de A Córdoba (Soneto de Góngora) de Manuel de Falla y las Seguidillas de la noche de San Juan de Gustavo Durán con poema de Lope de Vega. Acorde a la temática marinera de Litoral, Durán tomó estas seguidillas de Las flores de don Juan de Lope de Vega, publicadas en Madrid en 1619. La partitura, de corta duración, imita la estructura de Salinero. Sobre una introducción de piano en secuencia de cuatro acordes repetitivos se superpone una melodía por grados conjuntos intercalada por breves pasajes instrumentales a partir de las primeras cuatro notas de la línea melodía. Gustavo Durán firmó la composición en la playa de las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria, localización del estudio de Néstor Martín-Fernández de la Torre, artista y compañero sentimental de Durán en esos instantes. El compositor llegó por primera vez a la isla canaria en el verano de 1923, momento en el que Néstor finalizó su Poema del Atlántico con el cuadro «Mar en reposo» en el que el propio Durán sirvió como modelo. Para Juan Vicente Aliaga (2025), comisario de la exposición Néstor Reencontrado, este lienzo «albergaba un pálpito homoerótico de calado autobiográfico». La primera interpretación documentada de las Seguidillas de la noche de San Juan tuvo lugar el 26 de noviembre de 1926 en el Teatro Cuyás de Las Palmas en un concierto benéfico de la cantante Josefina de la Torre acompañada por Gustavo Durán al piano, quien también estrenó sus Deux danses pour le piano: Danse gaie et Danse joyeuse, una partitura actualmente en paradero desconocido, e interpretaron Salinero. La prensa local reflejó la impresión de ambas obras: «Gustavo Durán en sus danzas y canciones completó el espléndido programa con su música sobria y sin efectismos, que el público escuchó con verdadero gusto» (La Provincia, 27 de noviembre de 1926). En 1935, estas seguidillas de Lope de Vega también serían seleccionadas por el musicólogo Jesús Bal y Gay en las Treinta canciones de Lope de Vega publicadas por la Residencia de Estudiantes en la conmemoración del 300 aniversario del fallecimiento del escritor español.
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Si me fuera, amante mía1986, 9 de junio: Pedro Hernández (barítono) y Carmen Roca Capote (piano), Teatro Martín, Madrid, España. | 1996, 17 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Música en los Museos, Museo de Bellas Artes-Palacio de Carlos V, Granada, España. | 1997, 11 de marzo: Estrella Estévez (soprano), Francisco Hervas (piano) y Jorge de Persia (coord.), Homenaje a Gustavo Durán, Residencia de Estudiantes, Madrid, España. | 2019, 25 de noviembre: Dulce María Sánchez (soprano), Ignacio Clemente Estupiñán (piano) y Pedro Schlueter (coord.), Compositores españoles en el exilio: Gustavo Durán, Auditorio del Conservatorio de Las Palmas, Gran Canaria, España. | 2023, 3 de noviembre: Mireia Tarragó (soprano), Carmen Santamaría (piano) y Esteban Sanz Vélez (coord.), Cantando (y leyendo) a Gerardo Diego, Centro Cívico Tabacalera, Santander, España.
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ToccataLa Toccata para piano fue la obra con la que Gustavo Durán -bajo el pseudónimo “Gustavo de Orión”- se presentó públicamente como compositor. La interpretación de esta obra corrió a cargo del pianista ruso Nicolas Kopeikine (San Petersburgo, 1898 - ¿?) en dos conciertos ofrecidos en el Teatro de la Comedia de Madrid el 10 de enero de 1925 -organizado por Conciertos Daniel- y en el Teatro Jovellanos, el 28 de enero de 1925, en la apertura de la decimoctava temporada de la Sociedad Filarmónica de Gijón. A pesar de no encontrar testimonios documentales que relacionen al compositor con el pseudónimo empleado, Javier Juárez (2009) basa este vínculo a dos recortes de prensa históricos conservados con mismo por Gustavo Durán en su archivo: El Liberal (11 de enero de 1925): «[…] En la tercera parte del programa se aplaudió mucho una "Toccata", de Gustavo de Orión. Tras de este nombre, por una de esas intuiciones que se nos susurran al oído, adivinamos a un joven compositor de delicado temperamento y vasta cultura. Su obra -la primera que oímos en público- está orientada hacia el delicioso mundo de los clavecinistas, y si por su orientación es clásica, por cierto matiz finísimo de intención cabe se la considere moderna. Buena promesa para un futuro no lejano, aplaudimos la obra del joven compositor con sincera simpatía». El Imparcial (11 de enero de 1925): «[…] La obra ejecutada por primera vez del compositor español Gustavo de Orión fue muy gustada y aplaudida del público. De factura elegante y fina sonoridad, bien encuadrada en el piano, la “Toccata”, de Orión, pertenece sentimentalmente al género tenido por clavecinista; es esencialmente musical, del más depurado estilo, que revela su personalidad de sensibilidad extrema y bien definida. Su joven autor es una esperanza para nuestro arte, al que ya ha contribuido eficazmente», por Carlos Bosch. En la actualidad se desconoce el posible paradero de la partitura. Sin embargo, a través de la hemeroteca es posible localizar otros testimonios que ofrecen información sobre la recepción histórica de la obra. El compositor y crítico musical Juan José Mantecón, bajo su seudónimo periodístico, reflejó en su columna en el diario La Voz (12 de enero de 1925) que se trata de «[…] una corta composición del joven Gustavo Orión [sic.], que muestra sus preferencias por un tipo de música conterránea muy reciente y actual. Lo que, lejos de ser un pecado, es virtud de buen gusto». En paralelo, el también compositor y crítico musical Vicente Arregui Garay, mencionó que «[…] esta “Toccata” está premeditadamente inspirada en Scarlatti; es fina, con juego sonoro bien encontrado, y sorprende agradablemente; predispone a desear conocer más obras de la misma mano» en el diario madrileño El Debate (14 de enero de 1925). La Sociedad Filarmónica de Gijón conserva en su archivo histórico el programa de mano del recital de Nicolas Kopeikine en el Teatro Jovellanos de Gijón. El pianista ruso incluyó la Toccata en la primera parte del concierto, junto a obras de Jean-Baptiste Lully y Franz Schubert, siendo la única obra española programada. De este documento histórico también es posible extraer una breve reseña biográfica de Kopeikine, nacido en San Petersburgo -antigua Petrogrado- en 1898, «donde cursó sus estudios con Arturo Lemba continuándolos con Sergei Liapounow y Nicolás Sokoloff. Inmediatamente después comenzó su carrera artísticas dando numerosos conciertos en Rusia, Polonia, Checoslovaquia, Bélgica y Francia».
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Zarza florida [1930]no consta







